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El Camino del Inca

“Un mágico sendero lo internará en la naturaleza, se sentirá transportado al enigmático antepasado de los Incas, recorriendo una de las rutas más espectaculares, sin duda siguiendo los pasos del propio inca”

Cusco nos ofrece una experiencia única, recorriendo el legendario “Camino del Inca”, una de las alternativas más interesantes para llegar a la ciudadela de Machu Picchu, que nos pondrá en contacto con la naturaleza, la historia y con la energía que se desprende de este mágico lugar, que es la sierra peruana.

Si usted es amante de la aventura, atrévase a iniciar una excursión inolvidable en donde además de ejercitarse y disfrutar del aire puro de las montañas, apreciará la misma belleza paisajística, casi con los mismos ojos con que alguna vez observaron estos legendarios personajes del imperio incaico.

“El camino del Inca” se adapta a las opciones de los visitantes. El punto partida define el tiempo del recorrido hasta llegar a nuestro destino Machu Picchu; esto sin restarle aventura o perdernos de las maravillosas vistas.

Las excursiones generalmente tienen una duración de 4 días y 3 noches, o también 2 días y una noche, y se inician respectivamente en el kilómetro 82 (Piscacucho) o el kilómetro 104 (Chachabamba).

Km. 76 Chilca (pre-recorrido)

Dejando el tren en este punto, tendremos la oportunidad de aclimatarnos paulatinamente a las alturas, así como entrenarnos y “coger el ritmo” de la caminata. Rodeando el río Urubamba y disfrutando de la naturaleza, nos iremos adentrando al maravilloso mundo de los incas. Acompañados del imponente nevado Verónica y del mágico paraje árido de esta parte del camino, llegaremos a la punto de ingreso del “Camino del Inca”: Piscacucho.

Km. 82: Piscacucho : Primer punto de entrada

Desde este instante se inicia oficialmente el recorrido conocido como “Camino del Inca”; cruzaremos el puente colgante sobre el río Urubamba y tendremos por delante el comienzo de una aventura fascinante. Una hora de caminata nos llevará hacia las ruinas de Miskay, desde donde la ruta ascenderá hacia la ciudadela de Llaqtapata con una maravillosa vista de los andenes sembrados de maíz y quinua. Nuevamente cruzaremos el puente colgante, esta vez para arribar al valle de Cusichaca y ver el espectáculo del bosque de eucaliptos.

Un desvío de la ruta nos guiará a las ruinas de Qoriwayrachina

Qoriwayrachina (km.88)

Ubicado en el Km. 88 del camino a Quillabamba, siguiendo una ruta de asombrosos parajes, llegamos a las ruinas de Qoriwayrachina , cuyo principal atractivo es un grupo de altares de piedra con imágenes esculpidas, utilizados por los antiguos pobladores para ceremoniales religiosos.

Patallacta (2,650 msnm)

Nos da la bienvenida este importante complejo arquitectónico, que resguarda la entrada a los valles de Huayllabamba y Llullucha. Su principal atractivo es una enorme torre cilíndrica esculpida en piedra conocida como Pulpitolloq que destaca de esta impresionante construcción que se cree que funcionó como centro administrativo para los incas. Mientras recorremos este circuito apreciaremos andenerías utilizadas para la agricultura, un pequeño templo, una zona urbana destinada para servir de vivienda de sus pobladores y un antiguo cementerio.

Cuesta arriba atravesaremos el valle de Kusichaca, donde también apreciaremos un conjunto de andenerías para finalmente ingresar al hermoso Valle de Huayllabamba.

Valle de Huayllabamba (3,000 msnm 1 hora 30 minutos)

Es el último centro poblado del camino, ubicado en la unión de los ríos Cusichaca y Llulucha. Aquí compartirá la belleza de este poblado con el encanto de su gente. Se sentirá atrapado por el misterio del antepasado inca, acampando cerca de sus ruinas.

Antes de partir de Huayllabamba , asegúrese de aprovisionarse adecuadamente de alimentos y agua, por ser éste el último centro poblado que veremos; desde este punto nuestra única compañía será la naturaleza.

En el camino nos encontraremos con las famosas “Tres Piedras”. Más adelante, acamparemos en el lugar conocido como Llullucha, desde donde podremos apreciar el imponente nevado Huayanay.

Llullucha 3,4000 msnm

Dejando atrás el nevado Huayanay, cuesta arriba, llegamos al este hermoso valle ubicado a una altura considerable, por lo cual el clima se torna frío. Sin embargo, el paisaje es asombrosamente bello para pasear por los alrededores. Se sorprenderá que a pesar de la lejanía, este lugar cuenta con servicios higiénicos.

El camino continua ascendiendo a través del valle de Llulucha hacia el punto más alto del recorrido, a 4,200 msnm hacia Warmiwañusca.

Warmiwañusca: Abra # 1 4,200 msnm

Cuyo nombre en quechua significa “lugar donde la mujer murió”, y razón no le falta pues se trata del punto más alto de nuestra excursión. Antiguamente esta parte fue preferida por comerciantes y contrabandistas, por su difícil acceso.

Este valle posee impresionantes parajes, de cielo claro y abierto, con una espectacular vista desde las alturas, en esta zona virgen donde casi no hay huella del paso del hombre.

Desde aquí, no hay más camino que subir, sólo nos queda iniciar el descenso. Como premio a nuestro esfuerzo, el camino nos ofrecerá bellas vistas; apreciaremos rústicos puentes, hermosas caídas de agua, y demás paisajes de fantasía.

Valle de Pacamayo

Nuestro descenso nos conduce a este bello valle, ideal para acampar y pasar la noche, luego de 8 horas de caminata. Como si abriéramos una mágica cortina, tendremos ante nosotros un nuevo tipo de vegetación, disfrutando esta vez de un paisaje de cactus y arbustos.

Subiendo a través de un camino pavimentado, visitaremos las ruinas de Runkuraqay

Runkuraqay 3,800 msnm

De estructura circular, estas impresionantes ruinas se cree que sirvieron como mirador o también como Tambo, lugar de reservorio de alimentos para los ocasionales viajeros. A esta construcción en cuyos interiores se encuentran un número considerable de nichos, también se le atribuye una finalidad ceremonial.

El camino continúa en ascenso, desde donde apreciaremos el espectáculo de dos bellas lagunas que nos dan la bienvenida al “paso de Runkuracay”. Desde aquí nos espera un emocionante descenso entre abismos y quebradas hasta llegar a un desvío que nos conducirá a las ruinas de Sayaqmarca.

Sayaqmarca 3,600 msnm

Ubicada a dos horas y media de Runkuracay, en una zona de difícil acceso, ésta imponente construcción está muy bien conservada. Este templo posee reservorios de agua y alimento, y puestos de observación, por lo que se cree que fue un observatorio astronómico.

Dejando este enigmático lugar, ideal para meditar y relajarnos con la belleza de la vista, nos espera un nuevo recorrido de mágicos parajes de densa vegetación, donde destaca el Pantano de Caquiqoche. Más adelante, atravesamos un fantástico túnel para arribar a las ruinas de Phuyupatamarca.

Phuyupatamarca “La ciudad sobre las nubes”

Este complejo arquitectónico está compuesto de plataformas y baños rituales que servían para ceremonias religiosas. Lo más sorprendente de este legado histórico es que posee un ingenioso sistema hidráulico que aún sigue funcionando a pesar de los siglos. Estas hermosas ruinas están en perfecto estado de conservación y armonizan con la naturaleza. Desde los altos podemos apreciar otros complejos arqueológicos como Sayaqmarca, Intipata, Wiñayhuayna, entre otros.

Cuesta abajo, en el cruce de dos caminos, llegamos a las ruinas de Wiñayhuana

Wiñayhuayna 2,650 msnm

Impresionante complejo destinado al cultivo de especies vegetales, donde funcionaban 17 fuentes de agua. Está compuesto de tres sectores, uno con numerosas terrazas destinadas a la agricultura; otro con fines ceremoniales y el tercero que servía como vivienda. Disfrute además del hermoso paisaje de cataratas y orquídeas silvestres que rodean este espectacular complejo.

Luego de varios días de ardua caminata, un merecido descanso en el Hospedaje de Visitantes, que cuenta con diversos servicios de bar, discoteca y restaurante, para pasar un momento de diversión y esparcimiento.

Parta junto con el amanecer, para luego iniciar el descenso entre un mágico bosque de tupida vegetación que se abre a nuestro paso con una diversidad de flora y fauna, típica de ceja de selva. Orquídeas salvajes, gatos monteses, el misterioso Oso de Anteojos y el popular “Gallito de las Rocas”, son una muestra de las muchas especies que tendrá la oportunidad de apreciar, y ser usted a la vez apreciado.

Así mismo recorrerá en el camino otros vestigios arqueológicos como Killipatay y Chaskapata.

Llegaremos al ansiado Intipunku o “Puerta del Sol”, desde donde podremos ver nacer el sol, y sentir la emoción de ver por primera vez las enigmáticas ruinas de Machu Picchu.

Intipunku era la puerta de entrada y control a la ciudadela de Machu Picchu en el antiguo imperio. Al atravesar esa puerta, habremos ingresado a la maravillosa ciudadela de Machu Picchu por el mismo lugar por donde inca acostumbraba hacerlo, siglos atrás.

Autor : Viviana Villavicencio




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